Perú en Familia sobre rieles
Historia, paisaje y descubrimiento compartido
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Días Destinos
DÍA 1 — LIMA
El comienzo frente al océano
La llegada a Lima introduce una ciudad donde el desierto abraza el Pacífico. Tras el traslado privado al hotel, la tarde se desarrolla con suavidad, caminando por los acantilados de Miraflores o las calles artísticas de Barranco, donde arquitectura republicana y galerías contemporáneas conviven con el sonido constante del mar.
El primer día no busca intensidad, sino adaptación. Mirar el horizonte, caminar sin prisa y comenzar a percibir el ritmo del país.
Hotel sugerido: Hotel B, Lima
DÍA 2 — LIMA
Civilizaciones que precedieron al imperio

Más tarde, el Museo Larco ofrece una lectura clara y visual de las culturas precolombinas. Las piezas, cuidadosamente exhibidas, invitan a conversar sobre símbolos, dioses y formas de entender el mundo antes del imperio inca.
La experiencia se comparte desde la curiosidad, no desde la lección.
Hotel sugerido: Hotel B, Lima
DÍA 3 — LIMA → AREQUIPA
Ciudad blanca bajo volcanes
El vuelo hacia Arequipa revela un paisaje más abierto, más luminoso. La ciudad aparece rodeada de volcanes y construida en piedra blanca que refleja la luz andina con elegancia.
Un recorrido por su plaza principal y calles coloniales permite comprender su carácter propio, diferente a Lima, más sereno y monumental.
La jornada prepara el espíritu para la experiencia ferroviaria que iniciará al día siguiente.
Hotel sugerido: Cirqa – Relais & Châteaux
DÍA 4 — AREQUIPA → ALTIPLANO
Comienza la travesía

Mientras el altiplano se despliega en horizontes abiertos, el viaje transcurre entre coches panorámicos, gastronomía cuidada y pausas estratégicas para descender y explorar paisajes volcánicos y estaciones remotas.
La familia comparte el movimiento lento del tren, mirando por las ventanas cómo el paisaje cambia de textura y color.
La noche llega mientras el tren continúa su ruta hacia el Lago Titicaca.
Hotel: Belmond Andean Explorer
DÍA 5 — LAGO TITICACA
Cultura viva sobre el agua
La mañana se abre frente al Lago Titicaca, inmenso y sereno. La navegación permite acercarse a las islas flotantes de los Uros, donde la vida se construye sobre totora y tradición.
El encuentro con las comunidades es respetuoso y directo, permitiendo comprender cómo la identidad se mantiene viva en condiciones geográficas extremas.
El regreso al tren por la tarde retoma el ritmo pausado del viaje, mientras el altiplano vuelve a ocupar el horizonte.
Hotel: Belmond Andean Explorer
DÍA 6 — RUMBO A CUSCO
Paisaje en movimiento
El tren avanza hacia Cusco atravesando extensiones abiertas, pequeños poblados y montañas suaves. El tiempo a bordo se convierte en parte esencial de la experiencia: conversaciones largas, lectura tranquila, observación silenciosa del paisaje.
La llegada a Cusco introduce una energía distinta. Más vertical. Más histórica. Más intensa.
Hotel sugerido: Casa Cartagena Boutique Hotel & Spa
DÍA 7 — CUSCO
Capital del mundo andino

La ciudad no se visita; se camina. Se observa. Se conversa.
Hotel sugerido: Casa Cartagena Boutique Hotel & Spa
DÍA 8 — CUSCO
La escala monumental
La visita a Sacsayhuamán impacta por proporción. Los bloques megalíticos, ensamblados con precisión milimétrica, despiertan preguntas naturales sobre ingeniería y organización social.
Desde lo alto, la ciudad se contempla completa, entendiendo su dimensión estratégica.
La tarde se mantiene flexible, respetando el ritmo familiar.
Hotel sugerido: Casa Cartagena Boutique Hotel & Spa
DÍA 9 — MACHU PICCHU
El ícono compartido

La visita al santuario se desarrolla con profundidad, comprendiendo su planificación y adaptación al entorno montañoso.
La noche en Belmond Sanctuary Lodge permite vivir el lugar cuando el flujo disminuye y la atmósfera se vuelve más íntima.
Un momento que no se olvida.
Hotel: Belmond Sanctuary Lodge
DÍA 10 — REGRESO
La mañana ofrece la posibilidad de regresar al santuario en horario temprano, cuando la neblina asciende lentamente y el sitio recupera su silencio.
El retorno a Cusco y posterior conexión a Lima marcan el cierre de un viaje compartido que atraviesa generaciones y territorios.
Seleccionado cuidadosamente para una experiencia inigualable
Antiguo monasterio del siglo XVI reinterpretado con diseño minimalista y materiales nobles. Su arquitectura en sillar blanco refleja la identidad de Arequipa con una elegancia serena y proporción impecable.
Más que alojamiento, es una travesía. Cabinas cuidadosamente diseñadas, coches panorámicos y gastronomía de alto nivel acompañan el recorrido por el altiplano, convirtiendo el desplazamiento en experiencia central del viaje.
Casona colonial restaurada en el centro histórico que combina amplitud, privacidad y arquitectura tradicional. Un refugio tranquilo desde el cual explorar la capital imperial con comodidad y ritmo pausado.
Ubicado junto a la entrada del santuario, permite acceder al sitio en horarios privilegiados. Su posición única ofrece la posibilidad de experimentar Machu Picchu con una perspectiva más íntima y menos transitada.